Este se desarrollará en tres comunas pertenecientes a la Diócesis, las cuales serán Pencahue, San Clemente y Talca.
El 23 de septiembre se realizó la presentación del proyecto “La trata de personas existe: Me informo, comparto, prevengo”, la cual se desarrolló en el centro de atención y acompañamiento al migrante de la Fundación Madre Josefa Fernández Concha, perteneciente a la congregación de religiosas del Buen Pastor.
La hermana Sonia Salas, de dicha fundación y congregación, señaló que esta iniciativa está directamente enfocada a trabajar en la prevención de la trata de personas en la Región del Maule.
“En tres comunas de la Región del Maule y lo que queremos, desde el espíritu que mueve a la Comunidad de Amigas y Amigos de Todos los Pueblos de los migrantes, es que las personas que llegan a Talca de ahora en adelante puedan tener conocimientos para no caer en las redes delictuales de la trata de personas”, explicó.
En la ceremonia estuvieron presentes diferentes autoridades nacionales, provinciales y religiosas, quienes conocieron a fondo cuáles son los lineamientos de este proyecto, que se desarrollará en las comunas de Pencahue, San Clemente y Talca.
Derechos Humanos
La importancia que tiene para la Diócesis de Talca el formar parte de esta iniciativa tiene que ver, según palabras de la hermana Sonia Salas, con ser parte de la Iglesia.
“Nosotros somos parte de la Iglesia, la fundación y la congregación del Buen Pastor es parte de ella. Yo soy parte de la Pastoral Social de la Diócesis de Talca, coordino todo lo que tiene que ver con la Pastoral de Migrantes, por lo tanto esto es una misión de la Iglesia, porque en la Iglesia estamos por la defensa de la vida, por lo tanto el trabajar para que no se den víctimas de la trata de personas a nombre de la Iglesia serán acciones en nombre de Dios”, dijo.
El valor más fuerte que se promoverá a través de este proyecto será la solidaridad con la gente que llega, pero una solidaridad basada en los derechos humanos, en la dignidad de las personas ya que al trabajarse aspectos tan graves de la trata de personas, específicamente de índole delictual, se debe abordar desde la mirada de los derechos humanos con las policías, con el Gobierno porque son ellos los encargados de entregar la protección a las personas, sean o no chilenos.