El 11 de octubre el Colegio Integrado de Talca celebró su aniversario número 46 y lo hizo con una masiva Eucaristía realizada en el amplio patio del recinto educacional, contando con la presencia de autoridades del establecimiento, profesores, apoderados y alumnos.
La celebración fue presidida por el capellán del colegio, padre Marlo Beltrán González y concelebrada por el vicario de la educación de la Diócesis de Talca, padre Carlos Letelier Reyes.
El padre Marlo Beltrán inició su homilía recordando al patrono del Colegio Integrado, San Pío X, pero también a San Juan XXIII, Papa que convocó al Concilio Vaticano II consiguiendo importantes transformaciones para la Iglesia. La celebración de su día coincidió con el aniversario del colegio.
“Él cumplió una misión importante dentro de la Iglesia, que fue conducirla y animarla en el camino de la fe, incluso a través de transformaciones importantes que era necesario hacer, por ejemplo que la misa fuera en el idioma de cada uno de los creyentes. Una de las características de este hombre de Dios era su bondad, todos lo reconocemos como el Papa bueno”, dijo.
Al respecto, el capellán del recinto educacional, señaló que todos veían en la bondad del Papa Juan XXIII, a través de la sencillez y la bondad, un regalo de Dios para la Iglesia.
La fe puesta en el Señor
Destacó también la Buena Noticia que Dios nos invita a vivir a través de su palabra, la cual nos invita a caminar junto a Él.
“Más que cumplir leyes que transformen lo exterior, que se vean desde lo exterior, el Señor quiere que la verdadera Ley transforme nuestro interior ¿Cuál es la verdadera ley? El amor, el amor a Dios y el amor al prójimo. Eso San Juan XXIII lo llevó a cabo, San Pío X también y a través de un gesto muy concreto, la humildad, la sencillez que nos invita a reconocer que debemos amar, perdonar y tratar con cariño a los demás”, continuó.
El padre Marlo explicó que un cristiano que tiene en el corazón al Señor y la fe puesta en Él, es capaz de transformar la sociedad a través del amor. Pidió que el colegio y todos los que forman parte de él puedan acoger la invitación del Señor a amar.
Cabe destacar que, en el ofertorio y junto al vino y el pan, se ofrecieron 46 globos que recordaron las alegrías y anhelos del colegio, los cuales buscan sobre todas las cosas hacer de él un lugar más feliz de la mano de Dios.