El viernes 14 de octubre se celebró en el templo catedral de Talca la Eucaristía por el día del adulto mayor, la cual fue presidida por nuestro Pastor, monseñor Horacio Valenzuela Abarca.
En la Misa, que fue concelebrada por el vicario de la Pastoral Social, padre Luis Alarcón y el padre Carlos Serrano, estuvieron presentes diferentes agrupaciones de adultos mayores de las parroquias de la Zona Talca Ciudad, cuyos miembros escucharon atentos las palabras del obispo de Talca en torno a este día y al valor que ellos tienen en la sociedad actual.
En su homilía, monseñor Horacio Valenzuela Abarca agradeció a Dios, pues los años que quienes ya se encuentran en la tercera edad han vivido son un regalo de Él, que pone en sus corazones anhelos de superación y fortaleza para resistir los rigores de la vida.
“Cuando uno ha vivido mucho tiempo, tiene mucho que agradecer al Señor y por eso quiero darle gracias por la vida de cada uno, de cada una y por estos años en que, de una u otra manera, han colaborado con Él para que su presencia fuese más evidente, su presencia amorosa y tierna fuese más tangible, más cercana”, señaló.
Cambiar la vida del otro
Además, nuestro Pastor dio gracias por todas aquellas personas que se preocupan y trabajan para que la tercera edad no sea un tiempo de soledad y de angustia, abandono o tristeza. En este sentido hizo un llamado a preocuparse de esta etapa de la vida para que sea un periodo hermoso, acompañado, el mejor de la vida pues se aproxima el encuentro con Dios, aquel que nuestro corazón siempre busca.
“La tercera edad puede ser un tiempo muy lindo o un tiempo muy angustioso y la diferencia entre los dos, angustia y alegría, es muy frágil, basta que una persona tome la decisión de visitar a alguien una vez al mes y ya la soledad de esa persona que está sola en su casa no va a ser tan intensa, su tristeza no va a ser tan profunda. Una persona tomó la decisión y cambió la vida de otro”, continuó.
Posteriormente, en el ofertorio, fueron llevados hasta el altar diferentes elementos que representaban la vitalidad y la actividad de los adultos mayores en su día a día, por ejemplo un mate, un buzo, manualidades, un juego de lotería, la Biblia y finalmente el vino y el pan.
Luego de la comunión se realizó una acción de gracias, tras lo cual, una vez finalizada la Eucaristía, se realizó un esquinazo en las afueras del templo catedral de Talca, como una forma de celebrar con alegría y tradición este día, que se enmarca en el mes del adulto mayor.