Miles de personas, entre peregrinos y turistas, llegaron el domingo 16 de octubre hasta la localidad de Lora, ubicada en la comuna de Licantén, para participar de la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Lora.
Esta actividad es ampliamente conocida, principalmente luego de que su actividad central, el Baile de Los Negros, fuera declarada Tesoro Humano Vivo por el Consejo Nacional de Cultura y de las Artes y la Unesco en el año 2011.
Durante la jornada se llevaron a cabo dos Misas, la primera a las 10:00 de la mañana y la segunda a las 15:00 horas, siendo esta última la principal.
Nuestro Pastor, monseñor Horacio Valenzuela Abarca, la presidió y en su homilía comenzó hablando de la importancia de los sacramentos, pues en todos ellos se hace presente Cristo, el hijo de Dios, es por eso que continuó señalando la Eucaristía es “el sacramento de los sacramentos” pues en ella nos regala su cuerpo y su sangre.
“Cristo se hace presente en el sacerdote que consagra, que perdona nuestros pecados en el confesionario, que nos bautiza, que bendice de parte de Dios el amor que nos tenemos en el matrimonio, que nos da la unción de los enfermos cuando vamos a ser operados o tenemos alguna debilidad profunda. Es Cristo Jesús. Queridos hermanos, por eso podemos decir con toda seguridad que los sacramentos de nuestra Iglesia son lo más lindo, lo más necesario que la humanidad tiene para ser renovada”, dijo.
Compartir con la Madre
El obispo de Talca pidió dar gracias al Señor porque año a año Nuestra Señora del Rosario de Lora da el pie para celebrar la Eucaristía en su santuario, pues nos influye para ello en silencio.
“Venimos a estar con la Virgen, es una imagen ciertamente, una imagen bendita, pero es una representación de nuestra madre en el cielo que verdaderamente nos mira con cariño ¡Cuánta alegría le da a la mamá al ver que los hijos vienen a compartir con ella! A renovar el cariño familiar, en este caso a renovar nuestra fe ¡Que alegría tendrá la Virgen Santísima al ver que sus hijos nunca faltan a la cita de la Fiesta de Lora!”, señaló.
Monseñor Horacio Valenzuela continuó diciendo que cada una de las personas que estuvieron ahí presentes regresaron a casa con algo especial en su corazón, un toque en el alma o una fuerza nueva para superar las dificultades. Cada uno recibirá lo que necesite.
Tras esta Eucaristía se realizó la procesión y retornaron al templo, donde se llevó a cabo el tradicional Baile de Los Negros de Lora, el cual es realizado en honor a la Madre, traduciéndose eso no sólo en una riqueza turística, sino también espiritual, lo cual puede verse en cada una de las personas que participan de él con fe y devoción.
Cabe recordar que en el Baile de Los Negros confluyen tres grupos: los pifaneros, los compadritos o empellejados y las indias, todos ellos se unen en una danza que se realiza en honor a la Virgen.