Este fue el mensaje que dijo el obispo de Talca a los jóvenes reunidos en la Eucaristía con que comenzó la Peregrinación Juvenil al santuario Santa Teresa de Los Andes de Paule, el pasado sábado 05 de noviembre.
A contar de las 07:30 horas de ese día empezaron a llegar los primeros peregrinos, los que con mucho ánimo bajaban de los buses en el sector de Peralillo para encontrarse con otros jóvenes provenientes de las cinco zonas pastorales de nuestra Iglesia diocesana Talca.
Durante ese lapso de tiempo los jóvenes fueron recibidos con las canciones del grupo My-Sion junto a los bailes de los integrantes de la JUC. A la vez pudieron encontrarse con el Señor a través del sacramento de la reconciliación.
A las 08:30 horas se dio inicio a la celebración eucarística, oportunidad en que nuestro pastor afirmó que Jesucristo vino al mundo “a decirnos que hay un amor con el cual podemos contar siempre, un amor que nunca nos va a fallar; un amor que nunca nos va a dejar botados aunque lo traicionemos de la forma más grave. Cristo nunca nos va a dejar de amar, su amor por nosotros es completo. Nos ama y nos conoce tal como somos”.
“Ese amor es la base de todos los otros amores en la vida y ese es el amor que nos hace grandes a nosotros, que nos libra de peligros, de enfermedades, de caer en excesos. Esta peregrinación tiene ese sentido, que un grupo de jóvenes y niñas, que con cariño han venido hoy a caminar, puedan experimentarse amados profundamente por Jesús”, enfatizó monseñor Horacio Valenzuela.
Culminada la Misa se dio inicio a los 12 kilómetros de peregrinación que fueron acompañados por el lema “Misericordiosos como el Padre”.
Al llegar al templo dedicado a la primera santa chilena, los jóvenes cruzaron la Puerta Santa como parte del Jubileo del Mundo Juvenil y en el interior del santuario hicieron un momento de adoración al Santísimo Sacramento. En la explanada se encontraba la imagen de Santa Teresita de Los Andes ante la cual hicieron oración. Además, en una alambrada que la rodeaba colocaron las pulseras que les fueron entregadas al inicio de la peregrinación, y que tenían como finalidad que cada joven pusiera en manos de Teresita una intención en aquella jornada.
Tras el momento en que se compartió la colación llegó el turno para la Fiesta de la Juventud, la que estuvo animada por el grupo Kerigma de la Pastoral Universitaria.
Esta XXI Peregrinación Juvenil de la Diócesis de Talca y Jubileo de los Jóvenes concluyó con el envío a seguir su misión en parroquias, comunidades, movimientos y centros educativos.