El domingo 20 de noviembre, en la fiesta de Jesucristo Rey del Universo, se pondrá fin al Año Santo de la Misericordia, que fuera convocado por el Papa Francisco e inaugurado en diciembre de 2015.
En nuestra Diócesis se han programado dos celebraciones en el contexto de la culminación del Año Jubilar de la Misericordia. La primera de ellas será las cinco de la tarde en la iglesia La Matriz de Curicó y la segunda a las ocho de la tarde del 20 de noviembre, en el templo catedral de Talca.
De este modo se quiere marcar un hito al concluir este Año de la Misericordia, dando gracias a Dios por lo vivido en estos meses, señaló el Vicario Pastoral, padre Felipe Egaña Baraona.
“Hablamos mejor de culminación que de conclusión porque queremos que esta celebración sea un momento en que podamos profundizar el sentido de la misericordia en nuestra vida eclesial. De manera que el Año de la Misericordia no sea un hito que comenzó y terminó, sino que sea una experiencia que nos ayuda a poner la misericordia como actitud fundante de la vida cristiana. Así como el Papa ha dicho que el nombre de Dios es misericordia, nosotros podríamos decir que el nombre de la Iglesia es misericordia, podríamos decir que el nombre de la Diócesis es misericordia y podríamos decir que el camino de la Iglesia es misericordia”, indicó el vicario.
Hay que consignar también que en la Misa celebrada en Curicó renovarán ante el obispo su compromiso los ministros enviados de las zonas Curicó Ciudad, Curicó Rural y Costa. En tanto, en la Eucaristía de Talca renovarán su compromiso los ministros de Talca Rural y Talca Ciudad.
En carta enviada por monseñor Horacio Valenzuela Abarca a los agentes pastorales de la Diócesis indica: “En nuestra Diócesis de Talca, hemos vivido muchos momentos y celebraciones del Jubileo de la Misericordia, atravesando la puerta Santa que “nos hace sentir partícipes de este misterio de amor” que el Señor ha derramado en su Iglesia y en el mundo. La Misericordia de Dios revelada en Jesucristo el Señor, ha estado en el centro de nuestra vida diocesana”.
“Nos preparamos ahora para culminar este Año Santo de la Misericordia, culminación que no significa concluir la vida de la Misericordia en nosotros y entre nosotros; muy por el contrario, es la culminación que nos hace cultivar más todavía este regalo maravilloso que es “el nombre de Dios”, la Misericordia”, señala nuestro pastor.