Mons. Horacio Valenzuela Abarca presidió la Eucaristía de inicio del tiempo de Adviento, en la mañana del domingo 27 de noviembre en la iglesia catedral de Talca.
Antes de la proclamación del Evangelio se encendió la primera vela de la Corona de Adviento, la que fue incensada por nuestro pastor.
En su homilía el obispo de Talca sostuvo al iniciar el año litúrgico la Iglesia nos quiere invitar a recorrer el camino de Jesús, “porque es un camino que nunca podremos decir que lo hemos recorrido suficientemente, y por eso es que una y otra vez tenemos la oportunidad de hacer un nuevo Adviento”.
“La recomendación del Señor es una sola: estén preparados; y el Adviento es un tiempo para prepararnos, para dejar atrás las cosas superfluas que nos ocupan tanta energía en el corazón y en la mente. Debemos poner la vida en lo esencial, en lo que no pasa ni defrauda. La Virgen nos acompaña con esa imagen tan linda encinta esperando al niño, nos dice: vivan la vida así y llegarán al cielo, vivirán la vida con profundo sentido. El secreto de María es que lleva a Cristo dentro, en su alma, en su existencia, no solamente en su pensamiento”, indicó monseñor Valenzuela.
“Lo fundamental que viene a decirnos Adviento es que las personas son los importante –agregó el obispo-, y lo esencial nos calma el alma, nos hace felices. Hagamos ese ejercicio no nos degastemos tanto por lo material, no nos encalillemos, no dejemos que el consumismo nos quite la paz del corazón. Adviento, tiempo de espera para cultivar lo esencial en nuestro corazón”.
Seguidamente se dio paso a la Confirmación de 28 personas, entre adultos y jóvenes, principalmente integrantes de la Juventud Católica, JUC, de la parroquia El Sagrario. Hay que destacar también que dos personas hicieron la Primera Comunión.
Esta Misa de inicio de Adviento concluyó con la bendición de monseñor Horacio Valenzuela a cuatro mamás embrazas. Ellas y sus hijos recibieron esta bendición, como signo de la dicha ante la nueva vida de pronto nacerá.