El sábado 10 de diciembre, en la Casa Rauquén de Curicó, se llevó a cabo la última sesión de trabajo del diplomado que buscó formar “Acompañantes y Guías de Ejercicios Espirituales Ignacianos en la Vida Cotidiana”.
Así concluyeron 10 jornadas de trabajo desde marzo de este año las que estuvieron a cargo del Centro de Espiritualidad Ignaciana de la Orden Jesuita.
En la ocasión se recogieron las experiencias vividas durante este tiempo, compartiendo en grupo cuáles han sido los frutos de esta vivencia de formación.
A las 12:30 horas se dio paso a la Eucaristía presidida por monseñor Horacio Valenzuela Abarca, Obispo de Talca, ocasión en que se hizo entrega del diploma a 39 agentes pastorales de las cinco zonas de nuestra Iglesia diocesana, que completaron las 100 horas de estudio requeridas.
Una nueva forma de orar
Una de las alumnas del diplomado fue Darlyn Molina, de la parroquia Jesús Obrero de Curicó, quien sirve en Pastoral Social y en un Equipo de Espiritualidad y Biblia. Para ella esta vivencia fue muy renovadora.
“Al ser invitada a participar de este diplomado de acompañamiento espiritual, no dimensioné la gracia que íbamos a recibir. Descubrí que no tenía un método adecuado y eficaz para orar, descubrí que para tener una relación profunda con el Señor es necesario tener una forma para orar y eso fue súper enriquecedor. Aprendí cosas de mí y del Señor que nunca había experimentado”, expresó.
“Yo no conocía esta experiencia propuesta por San Ignacio. Una de las cosas que más me impactó fue su biografía, la que leí varias veces. Era muy revelador como él se fue relacionando de esta forma con Dios”, agregó Darlyn.
Escuchar a Dios en el silencio
En tanto, Javier Daza, ministro enviado de la parroquia de Hualañé y que acompaña al sector de Limávida, sostuvo que haber participado fue algo muy bueno: “Esto es muy necesario para los tiempos que vivimos, hay tanto ruido y sensaciones que nos distraen y bombardean. Entonces el diplomado me sirvió para quedarme callado, escuchar el silencio y ordenar mis cosas. En cada momento de oración escuchar qué nos dice el silencio”.
“Por medio de esto uno se imagina la relación de Jesús con su Padre, la forma de Jesús de dirigirse a las personas. Ojalá que esto se pudiera extender a más agentes pastorales. En mi servicio de ministro esto me ayuda bastante porque aprendo a escuchar, observar y callarme un poco”, reconoció Javier.
Hay que consignar que a quienes completaron el diplomado se les entregó una acreditación internacional de la Asociación de Centros Ignacianos de Espiritualidad en América Latina y El Caribe –CLACIES- de la Compañía de Jesús. Y también se les concedió el grado de diplomado otorgado por la OTEC FABRO, certificada por el Estado de Chile como un organismo de capacitación.