Durante la mañana del sábado 14 de Mons. Horacio Valenzuela presidió la Eucaristía en que se bendijo la capilla de del hogar del Buen Samaritano de Molina.
Al comenzar la celebración el obispo de Talca hizo entrega de las llaves del templo a la hermana Patricia Ibarra, Superiora General de la congregación del Buen Samaritano, quien procedió a abrir esta iglesia que se colmó con todos los presentes.
En su homilía el pastor recordó que esta obra del Buen Samaritano se ha logrado con nada humano y con todo divino: “Una fe profunda de la Madre Irene quien sintió en su corazón que había que ir a la periferias. Escuchó 30 años por adelantado el llamado del Papa Francisco que la Iglesia debía a las periferias geográficas y también existenciales”.
“Bendecimos esta iglesia donde pasa algo maravilloso, en la Misa se mezcla la divinidad con la humanidad. El poder infinito de Dios se mezcla con nuestra flaqueza, el consuelo de Dios con nuestros dolores (…) nadie puede separar el dolor humano con el amor del Señor, eso es lo que pasa en la Misa, y por eso que la Eucaristía es la fuente de vida de la humanidad”, destacó monseñor Valenzuela.
Posteriormente, el obispo bendijo la capilla y se consagraron sus paredes con el santo crisma. También consagró el altar, momento en que el incienso se elevaba como signo de la presencia de Dios Padre.
Hay que decir que esta capilla fue concretada gracias a recursos del matrimonio de don Ángel Lago Moldes y la señora Herminia Yáñez, padres del recordado padre Ángel lago, quien alcanzó a ver terminada esta iglesia.
Al finalizar la Eucaristía se pudo escuchar un audio de la fundadora, la Madre Irene García de Prado, quien agradeció al Señor y a todos los que han hecho posible esta obra del Buen Samaritano por más de 38 años.
Nuevo pabellón para los pobres
Posteriormente, se desarrolló la ceremonia en que se bendijo y se colocó la primera piedra del cuarto pabellón del hogar del Buen Samaritano.
En la ocasión el Presidente de la Fundación del Buen Samaritano, Bernardo Fontaine, afirmó que en este lugar se siente con fuerza que Cristo está presente.
“Aquí donde estamos parados la Madre Irene logró transformar tierra y piedra en un faro de misericordia que ilumina todo Chile y que acoge a muchos de sus hermanos más desamparados. El cuarto pabellón esperamos que pueda tener más de 100 camas, acogiendo a más personas en sus dos pisos. Esperamos construirlo cuanto antes por eso pido la colaboración de todos”, aseveró Fantaine.
Y agregó: “Hoy existen más de 600 enfermos en este recinto. La clínica privada más grande de Santiago tiene 500 camas. Esa cifra es para darnos cuenta del trabajo abnegado de las religiosas y personal del hogar. Quiero regarles a que apoyemos esta obra”.
Luego de esto se puso la primera piedra y diversas autoridades y público presente tomaron la depositando tierra este lugar que espera ver materializado en el mediano plazo el cuarto pabellón del hogar del Buen Samaritano de Molina.