Una tradición chilena proveniente de los tiempos de la Colonia se efectuó hace unos días en distintos lugares de la Iglesia diocesana de Talca.
Parroquia San Pedro de Rauco
Una hermosa fiesta de Cuasimodo se vivió en la parroquia de Rauco el domingo 23 de abril, la que fue presidida por el padre Esteban Matamala Reyes. Se visitaron enfermos en sus viviendas, para llevar la hostia consagrada.
Durante la celebración de la Eucaristía el padre Esteban hizo especial énfasis en el amor hacia la vida, y a tener misericordia en cada momento de ella: “La misericordia, el amor y la serenidad son los pilares fundamentales para vivir una vida auténtica de cristianos comprometidos, si solo venimos a la Eucaristía por cumplir o porque nos trajeron a la fuerza, realmente no somos verdaderos cristianos; el Señor nos dice que el cristiano verdadero es aquel que le nace venir a vivir la consagración, vivir la misericordia, vivir el amor, ese amor que Jesús nos entrega al ser consagrado como cuerpo y sangre de Cristo.”
"Entrego mis más sinceras acciones de gracias para todos los que nos ayudaron de una u otra forma a realizar esta segunda versión de esta hermosa fiesta de paz, amor y misericordia que es Cuasimodo", concluyó el sacerdote.
Parroquia San Juan de Dios de Teno
En el domingo segundo de Pascua, como todos los años, se realizó el tradicional Cuasimodo en las comunidades de El Escudo y La Estrella de Huemul. Muchos fieles se reunieron para acompañar al Señor Sacramento y ser llevado a los enfermos y ancianos de estas comunidades.
En un ambiente de alegría se realizó esta expresión de fe, la que culminó con un compartir con empanadas y otros alimentos llevados por todos los asistentes. Agradecemos a todos los que organizaron este acto religioso y a los que participaron en esta hermosa expresión de fe.
Liceo Agrícola Padre Alberto Hurtado de Molina
El martes 25 de abril después del segundo domingo de Pascua, como ya es tradicional en nuestro liceo nos organizamos con los alumnos profesores y capellán, para llevar la comunión a los enfermos o personas que no pueden caminar por sus propios medios. Este año el sector que nos acogió es el de Buena Unión, de la parroquia de Molina, camino a las Siete Tazas.
Para todos los que participamos fue una muy hermosa experiencia al ver como la comunidad Jesús Obrero se organizó, visitó los enfermos y preparó el trayecto. El total de personas visitadas fueron 12 entre cuarenta y cien años de vida.
Agradecemos a todos por esta hermosa experiencia de piedad popular y espiritualidad, especialmente a la comunidad que nos acogió, a los alumnos, profesores y equipo pastoral que animaron esta celebración.
Fuente: Pastoral LAPAHC