Con el encendido de la primera vela de la Corona de Adviento se dio inicio a la celebración eucarística en la iglesia catedral, en la mañana del 30 de noviembre, que fue presidida por mons. Horacio Valenzuela, obispo de Talca.
En la Misa hubo dos acontecimientos importantes. Por un lado recibieron el sacramento del Bautismo cinco jóvenes de la Juventud Católica, JUC, de la parroquia El Sagrario. Y, como es tradicional, al finalizar la celebración fueron bendecidas las mujeres embarazadas y sus hijos que llevan en el vientre.
Durante la homilía nuestro pastor señaló que el Adviento es un tiempo para preparar el corazón, “de modo que Cristo tenga menos dificultades para vivir en nosotros, para sacarle al Señor la mayor cantidad de trabas que hay en nosotros (…) por eso es un tiempo de silencio, de más oración y de más escucha de la Palabra de Dios, para darle la oportunidad al Señor que se haga cargo de nuestra vida más totalmente. Todos tenemos esa necesidad de que Dios viva más plenamente en nosotros”.
En los tiempos actuales “la euforia de querer vivir la vida sin Dios nos lleva a la depresión, al vacío del alma. Para eso celebramos el Adviento, para que todos nosotros con mucha humildad le digamos al Señor que haremos todo el empeño posible en estas cuatro semanas para abrirle nuestro corazón”.
Valorando la realización de la Teletón, mons. Valenzuela sostuvo que “la Navidad viene a rehabilitar el corazón humano, viene a dar movilidad al corazón humano, nos hace caminar por los caminos que van al cielo”.
Al concluir la Misa, el obispo entregó un Rosario a las futuras mamás y a los jóvenes que pasaron a ser parte de la Iglesia.
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