Celebrar a la Virgen de las Mercedes de Limávida es una tradición que impulsa al encuentro en familia de decenas de fieles que se acercan año tras año, y además un espacio donde se reviven nuestras más lindas costumbres.
Jóvenes, adultos mayores y familias enteras de todas las zonas que conforman la diócesis se acercaron este domingo 10 de septiembre a la localidad de Limávida para celebrar con mucha alegría a la Mercedita.
Las celebraciones iniciaron desde muy temprano con las misas programadas en el Santuario para las 08:30, 10:30 y 11:30 horas, esta última fue presidida por el Obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela Abarca, quien luego compartió toda la tarde con las personas que asistieron al lugar.
Al transcurrir el día, más personas se iban sumando para compartir junto a familiares y amigos de un día muy especial movido por la devoción mariana. Acercándose a la Virgen para dar gracias y demostrar su amor por ella con ofrendas o mandas pendientes.
De igual forma los presentes también pudieron disfrutar de comidas y juegos típicos y de ferias artesanales instaladas por toda la localidad.
A las 15:00 horas se dio inicio la procesión con el recorrido típico, para luego regresar a las afueras del santuario y realizar la primera misa de la tarde, la cual estuvo a cargo del padre Hernán Vergara Jara. En su homilía manifestó la alegría de “encontrarnos reunidos un año más en esta fiesta de la piedad popular” y agradeció que la tradición siga más viva que nunca sin importar cuantos años pasen.
“La fe y las expresiones de nuestro corazón, son una respuesta generosa, gratuita, llena de amor, con los santos, la Virgen y nuestras devociones. La fe es esa respuesta que brota del corazón y en estos días lo hemos visto de diversas maneras: en esa velita que hemos traído, en esa ofrenda que le llamamos la manda en nombre de algún enfermo o porque nosotros hemos recibido alguna gracia del Señor a través de Nuestra Señora de la Merced”, agregó el padre Vergara.
Finalizó sus palabras agradeciendo a Dios, por permitir reunirnos una vez más bajo el manto sagrado de nuestra Virgen María, por esta celebración que fortalece el camino de la fe y por la visita del Papa Francisco que como Diócesis nos preparamos para recibirlo con todo el ánimo.
Al terminar la Eucaristía, se regresó a Nuestra Señora de las Mercedes de Limávida dentro del Santuario donde se realizó la última misa a las 18:00 horas.