En una emotiva eucaristía celebrada el 30 de noviembre en el Santuario María Auxiliadora de Talca, el Hno. Eduard Rojas Álvarez renovó sus votos de obediencia, pobreza y castidad, continuando así con su proceso formativo en el camino al sacerdocio salesiano. La celebración que inicia el tiempo de Adviento en la Iglesia, fue presidida por el Padre Alberto Lorenzelli, Inspector General de la Congregación Salesiana en Chile, y concelebrada por los sacerdotes de la comunidad religiosa de Talca.
En su homilía, el Padre Alberto recordó que la renovación de votos significa profesar por Jesucristo, que no quiere nada propio y que su capacidad de amar es total y dedicada a todos, sobre todo a los más pobres. “Eso no quiere decir que la cosas le dan igual o que tome esta decisión desde la renuncia a lo que es bueno o desde el sacrificio en el que se sufre. No. Eduard va a profesar felicidad, alegría y vida. Pero desde un punto de vista sólo comprensible por aquél que lo recibe como una gran noticia”, explicó el Inspector.
El Padre Alberto manifestó que esta buena noticia implica al menos tres grandes profesiones, que son los votos de obediencia, pobreza y castidad, y que significan actitudes concretas para prepararse a la profesión definitiva de consagración y entrega a Dios.
“La fidelidad, que en nuestra vida exige y pide permanecer, estar siempre donde tenemos que estar, al servicio de nuestra vocación; un estilo de vida nuevo: ser salesiano en medio de tantos niños, jóvenes, familias, grupos con sensibilidades tan diferentes, supone por encima de todo proponer un estilo de vida, unos valores desde los que vivir. Somos llamados a testimoniar en nombre de Jesús las bienaventuranzas. Sólo así seremos sal y luz. No vale la pena vivir esta vocación de cualquier modo”, agregó el sacerdote.
Asimismo invitó a Eduard a transmitir plenitud. “Nuestra vida sólo tiene sentido si transmite a los demás lo esencial. Hacemos traición a nuestra vocación cuando vivimos una vida a medias, cuando nuestra entrega es condicionada, cuando nuestra fe es vivida de modo poco exigente, cuando no somos capaces de acompañar lo mejor que surge en el corazón de cada uno de nosotros, cuando nuestra comunidad está cerrada a compartir el tesoro que llevamos en vasijas de barro, cuando, por complacer o por no molestar, rebajamos el nivel de la propuesta de Jesús o cuando dejamos de presentar con claridad a Jesucristo en toda su plenitud y capacidad de convocar”, expresó.
Por último, el Inspector explicó que la profesión de vida consagrada salesiana significa asumir el compromiso público de seguir a Cristo, buscando modelar la vida del que se consagra, según el camino recorrido y trazado por Don Bosco. “Esto significa –dijo a Eduard— la propia existencia como un proyecto de Dios sobre ti y asumir el Evangelio como norma única de vida, sin más dinamismo que el amor”.
Renovación de votos
Don Bosco dio origen a una comunidad de religiosos, cuya promesa se concreta en cada uno de los jóvenes que junto a él decidieron ser sacerdotes para servir a los jóvenes de su tiempo. Hoy siguen abriéndose las puertas para muchos jóvenes que quieran seguir al Señor Jesús al estilo salesiano. En este contexto, luego de la homilía, se celebró la profesión de votos de Eduard donde recitó la fórmula que se encuentra en las Constituciones Salesianas, regla de vida de todo hijo de Don Bosco. En este momento dos salesianos de votos perpetuos, P. Julio y P. Belarmino, de pie junto al Superior, actuaron de testigos.
Seguidamente, el Padre Alberto aceptó estos votos que se extienden por dos años, diciendo: “en nombre de la Iglesia y de la sociedad salesiana, te recibo como hermano comprometido con votos temporales entre los Salesianos de Don Bosco”. El Superior dio un abrazo al profeso y saludo a sus familiares. Después se firmó el documento acreditativo de su profesión en el altar.
Terminado este momento, continuó la Eucaristía. En la presentación de los dones, la familia de Eduard llevó nuevamente el texto de las Constituciones Salesianas, que simbolizan fidelidad al proyecto que se ha heredado de Don Bosco.
La directiva de 2° B presentó la medalla de Don Bosco que lleva el Hno. Eduard actualmente y que recibió en su primera profesión. También fue presentado un pesebre que se armó a los pies del altar y que nos recuerda la dulce espera del niño Jesús que desde este primer domingo de Adviento se comienza a anunciar.
En el momento de acción de gracias, el Hno. Eduard agradeció la compañía de todos, especialmente por ser testigos de este paso en su vida. “Renovar los votos es en este momento de mi vida, concluyendo una experiencia de dos años en esta casa salesiana, renovar el amor hacia Jesús y orientar, con la ayuda de los Consejos Evangélicos: obediencia, pobreza y castidad, todo el corazón a Dios. La fidelidad al compromiso adquirido es siempre una respuesta al amor de Dios que sella una especial alianza y que se va fortaleciendo en el conocimiento personal”, puntualizó.
En este sentido dedicó unas palabras a los jóvenes presentes: “Me gustaría contarles la alegría que siento de ser salesiano, lo bueno que ha sido el Señor con mi persona y lo feliz que me siento de poder seguirlo bajo este estilo de vida”.
Como signo de agradecimiento por el acompañamiento de Eduard en las diferentes labores pastorales, una familia de un joven acólito, saludó a la familia del religioso y entregó un ramo de flores. Seguidamente, el Padre Alberto Lorenzelli dio la bendición final a todos.
Breve biografía
El Hno. Eduard es hijo de Yudith y Juan. Nació el 03 de mayo de 1987 en Copiapó. En el año 2001 ingresó a la Escuela Salesiana Técnico Industrial “Cristo Redentor”, estudiando la especialidad de Electricidad. Ingresó a la Congregación y realizó su primera profesión religiosa el 30 de enero de 2010, junto a otros ocho compañeros. A finales de 2012 es destinado a la casa Salesiana de Talca, en donde actualmente presta su servicio pastoral.
Fuente: Comunicaciones Salesianos Talca
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