Por tercer año consecutivo el sacerdote jesuita Cristóbal Fones visita la Diócesis de Talca y comparte con los jóvenes pertenecientes a grupos pastorales y colegios, encuentros que motivan a la vida espiritual.
El religioso comenzó sus actividades en la Diócesis este jueves 28 de septiembre con un concierto de oración cantada en la parroquia Inmaculada Concepción de Talca. El encuentro inició a las 20:30 horas con una Eucaristía, para luego continuar con el concierto y contó con una masiva participación de la comunidad.
Siguiendo con su agenda, el viernes 29 de septiembre se reunió con distintas delegaciones de estudiantes de Colegios Católicos en el Liceo Santa Teresita para hablar un poco sobre el regalo de la vida consagrada.
“A veces podemos pensar que la vocación es simplemente para los que están llamados a la vida religiosa y la verdad es que todos tenemos una vocación, que va más al interior de la comunidad eclesial”, aseguró el padre Cristóbal, refiriéndose un poco al tema que iba a tratar en el encuentro del día.
Agradeció también la invitación e indicó que se siente muy feliz de poder aportar y seguir animando el trabajo que realiza la Iglesia de Talca: “Yo sé que mi colaboración es un pequeño granito de arena para todo el trabajo inmenso que realizan aquí todos los días, pero me alegra se parte de ello”.
El encuentro con las delegaciones de estudiantes estuvo cargado de mucho ánimo e interacción a través de las canciones que interpretó el padre Fones y además fue un momento que brindó la posibilidad de conocer mejor el sentir espiritual de los jóvenes.
Para cerrar su cronograma de actividades el sacerdote participará en el retiro de Coordinadores Parroquiales y Coordinadores de Comisiones Diocesanas de la Pastoral Juvenil, que se efectuará desde el viernes 29 de septiembre hasta el domingo 01 de octubre en la casa San Alberto Hurtado de Vilches.
En la ocasión trabajará una adaptación de ejercicios espirituales para jóvenes, para que así puedan escuchar y conectarse con el llamado que hace Dios a una mayor plenitud.
Invitó además a esta juventud a recordar que hay algo hermoso que siempre se aprende de la fe y es “que nosotros valemos por lo que somos, hijos de Dios y desde ahí podemos atrevernos a soñar en grande. Volvamos a alentarnos en una sociedad que puede ser diferente si todos ponemos de nuestra parte”.